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Retrato del Conde de Aranda por José María Galván. Foto Commons
Pedro Pablo Abarca de Bolea
, X Conde de Aranda. Nació en el castillo de Siétamo (Huesca) en 1719 y murió en Épila (Zaragoza) en 1798 a los 88 años de edad.
Fue noble, militar, diplomático y estadista ilustrado. El Conde de Aranda ha sido un hombre que dedicó su vida al servicio de los reyes Felipe V, Luis I, Fernando VI,Carlos III y Carlos IV. Es una de las figuras más importantes que Aragón ha dado a la Historia política de España, llegando a ser Presidente del Consejo de Castilla y Secretario de Estado.Está considerado por los historiadores como una de las personalidades más relevantes y discutidas de la historia de España del siglo XVIII y puede encuadrarse en el grupo de personajes que representan el reformismo ilustrado español.
Familia
Era hijo de Pedro de Alcántara Abarca de Bolea, IX conde de Aranda y marqués de Torres, y de María Josefa Pons de Mendoza, condesa de Robres y de Rupuit. Su tío materno era José Manso de Velasco, gobernador de Perú, y uno de sus antepasados ​​fue Baltasar de Zúñiga. Contrajo matrimonio con Ana María del Pilar Fernández de Híjar (hija de Isidro Fadrique, VIII duque de Híjar). Enviudó y decidió volver a casarse con su sobrina nieta Maria Pilar Fernandez de Hijar de 17 años. Tuvo un hijo y una hija que murieron antes que el.
Formación
Los padres le encaminaron hacia la carrera eclesiástica, ingresando en el Seminario de Bolonia, pero a los 18 años abandonó el seminario e ingresó en la Escuela Militar de Parma. Siendo muy joven fue nombrado capitán en el regimiento de Granaderos Castilla, participando en la lucha contra los austriacos en suelo italiano donde resultaría herido en la batalla de Camposanto. Apartado del ejército, realizó un periplo por diferentes países europeos para ampliar su formación. En París tomó contacto con los enciclopedistas Diderot, Voltaire y D´Alembert.
Militar
Cuando descubrió su vocación militar, entró a servir en el ejército con el Marqués de Montemar y el general Gages. Más tarde se trasladó a Prusia, donde conoció a Federico el Grande.Bajo el reinado Carlos III obtuvo el grado de capitán general y luego fue nombrado gobernador de Valencia, cargo al que tuvo que renunciar para presidir en 1765 el Consejo de Castilla y para ser capitán general de Castilla la Nueva (1766).
Reinado de Carlos III
Durante el reinado de Carlos III, ocurrieron tres hechos, en los que el conde de Aranda participó activamente, que marcaron su línea y su capacidad política.
  • El motín de Esquilache,
  • La expulsión de los jesuitas
  • Embajador en París.

El motín de Esquilache
El conde de Aranda pasó a ocupar la presidencia del Consejo de Castilla a raíz del motín de Esquilache. El motín había finalizado gracias a las concesiones arrancadas a Carlos III, que el pueblo consideraba como una victoria. El espíritu de sedición se había extendido produciendo sangrientos episodios en varias ciudades españolas entre ellas los sucesos de Zaragoza en abril de1766.Apoyado por abogados y nobles aragoneses, Aranda realizó la difícil misión de abolir hábilmente las irrealizables concesiones otorgadas por el Rey. Lo logró con mucha profesionalidad, pues supo aprovechar su popularidad entre la clase media y los artesanos, a los que se dirigía más en forma de súplica que de imposición.Aranda quiso culminar su obra pacificadora y propuso el regreso del Rey que, inseguro en Madrid, se había trasladado al Palacio Real de Aranjuez. Carlos III se resistió, pero luego aceptó volver.
Consejo de Castilla
Durante los años que estuvo al frente del Consejo de Castilla, instauró una política reformista basada en los principios de la Ilustración. Para llevar a cabo las reformas contó con la colaboración de Campomanes.Las reformas se centraron en la cuestión agraria; colonización de sierra Morena y en el apoyo a las Sociedades Económicas de Amigos del País y en la elaboración del llamado Censo del Conde de Aranda (1768-1769), el primer censo de población que se hizo en España.
Expulsión de la Compañía de Jesús
La consecuencia casi inmediata del motín de Esquilache fue la expulsión de España de la Compañía de Jesús, uno de los hechos más controvertidos del reinado de Carlos III.Aranda abrió una pesquisa secreta a fin de recoger pruebas que testimoniaran la intervención de los jesuitas en el motín de Esquilache. El marqués de la Ensenada, el abate Gándara y el abate Hermoso fueron desterrados o encarcelados.El Rey acabó por firmar el decreto de expulsión de los jesuitas en febrero de 1767; este decreto contaba con la aprobación mayoritaria de los prelados españoles.Asimismo se aprovechó para abolir el fuero privado de los eclesiásticos que intervinieran en algaradas y se prohibió la posesión de imprentas en los institutos de clausura o en los lugares que gozaran de inmunidad eclesiástica.En el proceso se acusó al General de la Compañía, Lorenzo Ricci, de poner en duda el derecho de Carlos III al trono, por ser hijo sacrílego y adulterino.
Embajador en París
Su tiempo en la embajada francesa no fue en vano. Entre otros éxitos figura el pacto con Inglaterra por el cual Menorca fue devuelta a España (1783), consiguiendo así el tratado de paz con Gran Bretaña.Por el tratado España también obtuvo la devolución de la Florida oriental y occidental, así como parte de las costas de Nicaragua, Honduras (la Costa de los Mosquitos) y Campeche y la colonia de Providencia. No obstante, tuvo que reconocer la soberanía inglesa de las Bahamas y no logró recuperar Gibraltar.Su cargo en París duró diez años, durante los cuales conoció a los enciclopedistas y las ideas ilustradas.
Reinado de Carlos IV
Durante el reinado de Carlos IV, se produjo la Revolución francesa, hecho que significó el ascenso y la caída del conde de Aranda. Cuando Carlos IV accedió al trono intentó mantener intacta la política y los ministros que heredaba. El mayor esfuerzo de la política del rey se centraba en mantener en secreto los sucesos revolucionarios que estaban ocurriendo en Francia con el fin de que no se extendiera la revolución por España. Para ello contó con el apoyo del Santo Oficio y sectores importantes del clero.
Aranda atacó esta alianza con el desprestigiado organismo inquisidor y, apoyado por su partido aragonés, logró que el rey destituyera a Floridablanca, cuyo puesto pasó a ocupar en febrero de 1792. Aranda, tan pronto como tomó el poder, empezó a cambiar, en sentido contrario, el rumbo político de su predecesor. Suavizó la postura oficial hacia la revolución y redujo la vigilancia sobre los extranjeros. Toleró la distribución de periódicos franceses, hasta que el encarcelamiento de la familia real francesa y la abolición de la monarquía dio pie a órdenes más estrictas en la inspección de todos los escritos procedentes de Francia.
Durante el periodo revolucionario francés, España se vio invadida por una ola de refugiados, la mayoría aristócratas y clérigos. A los clérigos refugiados se les prohibió predicar, así como dedicarse a la enseñanza, a la vez que se vieron obligados a no hacer mención alguna sobre los acontecimientos que se desarrollaban en Francia.
Aranda, demasiado comprometido con el reformismo y con los enciclopedistas fue sustituido por Manuel Godoy, un guardia de corps que se había ganado la confianza de la mujer del rey, María Luisa, al parecer como amante.
Por aquellas fecha el rey Luis XVI fue guillotinado, produciéndose la Guerra de la Convención. Aranda continuó siendo decano del Consejo de Estado, puesto desde el que agrupó a los enemigos de Godoy.

Destierro
En 1794, en presencia del rey, Aranda atacó en el Consejo de Estado la decisión de Godoy de continuar la guerra con Francia. La dureza del ataque de Aranda fue aprovechada por el favorito Godoy para presionar al rey con la destitución de Aranda.Así fue, Aranda fue desterrado a Jaén ese mismo día. Ya no regresaría nunca a Madrid. En 1795 el rey Carlos IV le autorizó a residir en Aragón, y el conde de Aranda decidió entonces retirarse a vivir en el municipio zaragozano de Épila, donde falleció en 1798.
Herencia
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Busto del conde de Aranda, de porcelana de la Real Fábrica de Alcora, en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid). Foto: Luis García (Zaqarbal), Commons

Amante de las obras de arte, introdujo en España la elaboración de porcelana, mediante una fábrica propia que había heredado en Alcora.En su villa preferida, donde residió y murió (Épila), dejó como testimonio de su vida, además de su palacio, un convento adjunto a éste. Este convento ha sido uno de los mejores archivos sobre el reino de Aragón y España que su descendiente, la duquesa de Alba, ha donado en parte al gobierno de Aragón.El Conde de Aranda encargó el diseño del Paseo del Prado a José de Hermosilla, aunque fue finalmente Ventura Rodríguez quien ejecutaría este proyecto.
Canal Imperial de Aragón y otras acciones
Hizo de mecenas para ayudar en la obra más influente y fuerte de la acontecidas en su tiempo en Europa, como fue el Canal Imperial de Aragón de Ramón Pignatelli, que en su origen uniría el Cantábrico con el Mediterráneo de modo navegable y se explotaría para usos agricolas,Fue miembro fundador de la Real Sociedad Económica Aragonesa (1776); en 1792 dio su permiso para la creación de la Real Academia de Artes de San Luis (Zaragoza), y promovió la explotación de las minas de carbón aragonesas y el cultivo del cáñamo en la región.
Reconocimientos honoríficos
  • Fue dos veces Grande de España
  • Fernando VI, en recompensa de sus servicios, le otorgó el Toisón de Oro
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Fuentes
Conde de Aranda Wikipedia
Conde de Aranda.mcnbiografías.com
Editor: FRB