Silvestre Pérez Martínez, arquitecto, urbanista y profesor. Nació en Épila (Zaragoza) en 1768 y murió en Madrid en 1825, a los 57 años de edad.Representó, junto con Villanueva, Ventura Rodríguez y Olaguibel, el máximo exponente del Neoclasicismo en España; realizó la mayor parte de su obra en el País Vasco.Parte de su destacada labor coincidió con la ocupación francesa. Como arquitecto del rey José Bonaparte, realizó una obra de carácter conmemorativo, un arco del triunfo en la Puerta de Toledo en Madrid.
Familia
Sus padres Silvestre Perez y Ana Maria Martinez se esmeraron en darle una decente educación.
Formación
Su formación profesional comenzó en Zaragoza de la mano de Agustín Sanz, colaborador de Ventura Rodríguez en El Pilar. Se trasladó a Madrid en 1781, donde cursó estudios en la Academia de San Fernando; fue pensionado para una estancia en Roma, entre 1790 y 1796, y allí arrancó su formación neoclásicaSu investigación en Roma se centró en realizar planos de las ruinas romanas, con la intención de definir el espacio de los antiguos, y aprovechar este aprendizaje, fuera de alardes decorativos y centrado en cuestiones espaciales que aplicaría en sus composiciones posteriores.
Docencia
Tras su regreso a Madrid, fue nombrado profesor de la Academia de San Fernando (1796), donde creó en torno suyo un grupo de jóvenes. Aparte de su labor docente, fue secretario de la comisión de arquitectura.
Estilo
Su estilo era Neoclásico y prerromántico, en la línea de la «Arquitectura de la Razón» que arranca de Vitruvio, Silvestre Pérez, fue considerado ya en su época uno de los arquitectos mejores de España, jugó un importante papel en la arquitectura de los últimos años del siglo XVIII; difundiría un pensamiento teórico nuevo en la España de la Ilustración external image vervoz.gif, en la que la nueva arquitectura external image vervoz.gif iba a servir a un modelo nuevo de sociedad.
Plaza de Indautxu 1965.jpg
Plaza de Indautxu Bilbao proyectada por Pérez Martínez

Urbanista
Su proyecto más importante serría el del Puerto de La Paz, en Bilbao, intento de urbanización racionalista característica de la arquitectura "ilustrada", con gran profusión geométrica de plazas y avenidas.
Arquitecto Municipal de Madrid
En 1810 fue nombrado arquitecto municipal de Madrid y realizó algunos proyectos ambiciosos que supondrían una gran reforma de parte de la ciudad, como un viaducto que salvaba la pendiente de la calle Segovia, finalmente no se realizaron, debido la penuria económica del momento. Se trataba de unir el Palacio Real con la iglesia de San Francisco el Grande y de este modo conseguir una imagen de la ciudad como fachada aúlica hacia el río.Las limitaciones económicas hicieron que la obra de Silvestre Pérez se tuviera que circunscribir a proyectos más modestos, como la traza de la plaza de Santa Ana (1810), en la que plantea ya el tema urbano del espacio ajardinado, y la de San Miguel (1811).
Exilio
Una vez que José Bonaparte huyó de España, la colaboración con su régimen le obligó a seguir sus pasos y se exilió en el país vecino. Este hecho marcó su carrera. A comienzos del reinado de Fernando VII volvió, ya exculpado de su posición afrancesada, y se incorporó al panorama artístico español, aunque fue postergado en favor de arquitectos menos creativos pero más fieles políticamente.
Arquitecto Municipal de San Sebastián
En 1818 el ayuntamiento de la ciudad de San Sebastian, le nombró su arquitecto. Trazó y dirigió su plaza principal, la casa de la Municipalidad y otros edificios: el hospital, la plaza y varias casas en Bilbao: !as iglesias parroquiales de Bermeo, Motrico, Durango y de Basigo de Baquio: la decoracion interior y exterior de la villa de Tolosa, el camino importante, dificil y tortuoso de Durango a Bilbao: y el gracioso teatro de la ciudad de Vitoria.
Estancia en Sevilla
En 1824 salió para Sevilla. Pasó inmediatamente a reconocer la situación de la capilla del Sagrario de la Catedral para lo que había sido Ilamado por su ilustre cabildo a causa de Ios temores que amenazaban ruina. Silvestre Pérez hizo una intervención que salvó a la capilla de la ruina que le amenazaba.Aprovecharon su experiencia y buen hacer para que tratara de edificar un gran puente de piedra sobre el rio Guadalquivir, que divide aquella población de la del popular barrio de Triana, en lugar del de barcas que se utilizaba por entonces. Midió la anchura y profundidad del rio y todos Ios terrenos contiguos nivelándolos, y delineó un magnifico puente de cinco arcos escarzanos, bellamente proporcionados, y calculo el coste de toda la obra y el tiempo que se tardaría en la construcción.Presentó el proyecto al Consejo de Castilla con la aprobación de la Academia de San Fernando, mereció la de S. M. y del supremo tribunal. Sin embargo manifestó su temor que no se Ilegase a iniciar la construcción, porque entonces se puso de de moda construir puentes que fuesen de hierro y colgados.También, las autoridades locales de Sevilla acordaron proponer a D. Silvestre,el modo de construir la plaza principal de la Encarnación, y después de haber medido el terreno hizo Ios planos y alzados de Ios edificios que la habían de rodear, que también aprobó la Academia de San Fernando, y expuso Ios medios y recursos para su construcción con economía y utilidad de la misma ciudad, y de Ios dueños de Ios terrenos: Era una obra de mucha consideración y en cuyo proyecto acreditó el profesor su gran juicio y exquisito gusto, pero su muerte prematura le impidió ver realizado esos proyectos.
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Fuentes
Esta biografía se ha confeccionado a partir de las reseñas biográficas que existen del personaje en Internet.
Editor: FRB